El Extranjero

El porqué del tiempo, queda indefinido cuando somos atemporales y sin dimensión.

Momo

- ¿A dónde vas? - Le preguntó a Casiopea. - Al futuro, a encontrarte...

Los Distorsionadores

Requería, quizás, una pluma feroz y viva. Jugar con lealtades absolutas, insultos prestos, ingenio y viveza en el resultado de su ataque a otros...

El amor y el pacto

El monstruo dormía latente mientras no mirara la luna. Hubo un pacto silencioso de los números. No le dijiste a qué se debía. Era un susurro...

Cómo jugamos en este blog

Las reglas de este juego no pueden ser más simples: queremos seres pensantes, propios, de inteligencia viva que sepan aportarnos su personal punto de vista.

LA DESPEDIDA

La mirada era tenue, casi recordaba al primer parpadeo de la mañana. Yo, claro, la respondía. La vida a veces tiene una forma tierna de decirnos las cosas, a veces es brutal. Uno despierta todos los días pensando que la vida es igual y la cotidianeidad no parece querer contradecirnos, hasta que, inevitablemente algo pasa. Algo pasa que nos quiebra todo, que nos cambia, que nos transforma en héroes o demonios. Somos un cúmulo de lo que pensamos, lo que hacemos, la gente que queremos, las caídas y éxitos que experimentamos. Leí ayer que nuestra edad es una suma de todos nuestros años, así, si estamos en los treintas, somos el niño de 5 años que trepaba a los árboles, el jovenzuelo adolescente de 14, el joven come-mundos de veintidós, el hombre experimentado de los treintas... y al pasar los años, el hombre sabio de 80 sabe ser todo aquello que fue. Me gustó la imagen, pero me pareció un sueño, porque la vida, tiene su manera sutil y brutal de cambiarnos. Un accidente, una muerte, un gran amor, un viaje, los sueños rotos, la familia que soñamos, la mano pequeñita que atrapa tu dedo con fuerza por primera vez... La guerra, la paz, la lucha, los ideales. El enemigo que se hizo amigo, el amigo que te clavó el cuchillo en la espalda. El sentir de piel a piel de los amantes. El éxtasis, el amor. El perfecto desconocido que salvó tu vida. La amiga de la prima de un ex compañero de trabajo que rescató a tu hijo cuando tú no podías ayudarlo... El doctor que salvó a su paciente, el que se equivocó y le arrebató su vida. La mano que te levantó cuando caíste, el pie que pisaste al levantarte. La vida, te cambia. Y eso jamás es algo malo. Nuestros amores se convierten en hastíos, en odios, en amigos, en amores de nuevo, se acumulan rencores, caricias, cicatrices, kilos, horas, dietas, juego, parrandas, enfermedades, brincos, carcajadas y sueños. El hermano que se va para siempre, dejando el aire irrespirable por segundos. El suicida que no supo matarse y falla hasta en eso, y a su pesar, aprende a vivir.
La mirada es tenue... Sus ojos están cansados. Ya se despide.
Vete abuelo, viviste una buena vida... puedes ya descansar..



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Cuento de Yamile Vaena,

Bruselas, el horror y Tintin

Bueno...

Ya van a empezar como cuando nos querían linchar por poner la bandera de Francia.
Ahí les va: Tintín es un claro representante iconográfico de la cultura Belga. Es, sin lugar a dudas, el personaje MÁS conocido mundialmente de esta nacionalidad. Se trata de un chico investigador europeo que viaja por todo el mundo resolviendo misterios. Crecí leyéndolo. Jamás proyectó ningún mensaje peyorativo o discriminador en sus aventuras. Era lógico que fuera el primer "ícono" cultural que expresara su duelo por la atrocidad de los atentados de hoy.


A la vista de lo que pasó, empezó a circular en las redes la imagen de Tintin llorando la tragedia tras leerla en el periódico, y el ataque de las hienas rapaces no se hizo esperar. Cuando algo tan malo sucede, parece que no sabemos cómo lidiar con el miedo, la rabia, la impotencia y el terror de lo que provocan unos bombazos contra gente inocente. Escogieron un aeropuerto y el metro, en fechas vacacionales, y -peor- fechas perfectas, para su guerra "santa".
¿Y la reacción de nosotros, los "buenos"? Pues nos estremecemos y mostramos dolor y solidaridad hacia los que sufrieron esta atrocidad, pero hay algunos, que canalizan esta rabia hacia los lugares equivocados.
Leer que odian y repudian a Tintin por "racista", porque es la imagen de la cultura europea "sobajando" a otras culturas (como áfrica y países árabes), que era un maldito porque iba de cacería...etc), es tan absurdo como repudiar a los que nos declaramos en solidaridad de Paris tras aquella masacre.
Los que crecimos leyendo a Tintin SABEMOS que Tintín es un personaje que viaja por todo el mundo resolviendo misterios. El personaje es congruente con las características que tenía lo "socialmente" aceptable en los años cuando se escribió y popularizó el personaje. La cacería era algo noble y común. Los safaris incluían personas de color guiando al hombre blanco a través de la selva... etc...
Hoy los que se abrían las venas porque nos dolió Paris en los atentados de hace unos meses, satanizan a Tintin, criticando que si es el símbolo de la opresión europea sobre los otros países y razas, bueno, hasta se le van encima porque cazó un rinoceronte y un león... (Si saben que eran dibujitos, que ningún animal fue realmente herido por las historietas de Tintín, ¿verdad? y más allá de eso, que es muy poco probable que alguno de los niños que leímos a Tintin sintamos la compulsión asesina de cazar animales)
El discurso de odio, va más allá de los bombazos.
Tintin no es la revista Charlie Hepbo. Es un personaje que para muchos, como yo, representa el asomarnos a las letras de niños. No frieguen!
Me niego a darle voz al odio. 
¡Mi corazón a la Paz!

Mi corazón con Tintín y el dolor de Bruselas, el dolor del mundo ante la oscuridad del fanatismo.



Ser

No decir demasiado es ponerse ante un espejo y preguntarse quién es esa persona que me mira desde allí? Soy tantas y soy ninguna. Rodar a un lugar que me atrajo por soltar las plumas y volar con el viento a donde les lleven las cosas, sin hilar pensamientos.
¿Porqué habrían de leerme? ¿Porqué yo, ante el espejo, enfrento siempre ese reto de las letras? Lee tu rostro. Qué te dice de ayer, de las carcajadas, de la caída, del corazón roto, de la aventura que viviste en los ojos de aquel que amaste? Qué queda después? El espejo es el mismo, no se ha roto, aún brilla, aún refleja los rayos del sol, y en las noches, aún se cuela en su mirada el blanco amarillento de la luna, a veces rojo y salvaje, a veces, mustio y gris. Pero yo sigo siendo la misma, y no… soy muchas, o somos pedazos de aquello que conocimos ayer, somos promesas de amores eternos, suspiros momentáneos o buenos revolcones. Somos nada.

Estoy aquí porque me atrajo la inteligencia… es como miel. Siempre vuelo a ella, pensando que me hará más fértil, que podré leer entre líneas y minará en mi psique para liberar todo tipos de historias atrapadas allí, aún en espera de ser contadas, completamente desconocidas para mí, sospecho que por eso escribo.

No me pregunten quién soy. Me he debatido entre nombres y avatares, he sido tantos. Me imagino que siempre ante el espejo, ese que cuenta historias tiene la manía de serlas, en todos sus personajes.

No Odies a quien Llora por París

Aún estoy en shock.
Después de la tragedia de parís, toda mi fe recibió una puñalada en la espalda. ¿Qué le ha pasado a los mexicanos? ¿Estas son las personas que con amor y ciegamente ayudaron a que una nena volviera a caminar? ¿Desde cuándo en lugar de sacar lo mejor, sacan lo peor de ellos? ¿Porqué odiamos tanto? ¿Nos desgarramos las vestiduras por los comentarios xenófobos de Trump, y miren cómo reaccionan ante la muestra de la solidaridad para el pueblo francés.
Una amiga me dijo que no era excusa, pero que los mexicanos estamos lastimados y tristemente, nos hemos convertido en "haters" de todo.
La reacción de muchos de nosotros con la espantosa tragedia en París, fue como la de un animal malherido. ¿Porqué te importan estos y no los otros? ¿Porqué haces menos a los 43? ¿porqué no mencionas a Beirut, o a Siria, o a Irak, etc,etc, etc.)?
¿A poco los franceses pondrían tu bandera? ¡Ay si, ahora muy francés, porque está de moda! Gente, amigos, que considero pensantes, usando humor ácido, o burlándose de los que estábamos embargados de dolor. ¿Cómo puede no dolerles?
Tanto odio, tantas malas palabras, tanta "indignación" patriotera...
¿Porqué estamos tan lastimados? ¿No podemos entender el horror de ir a comer a un restaurante y acabar asesinado? ¿Un concierto de rock? ¿Un partido de futbol? ¿Qué tal una copa?
Nosotros tenemos nuestro propio horror en casa. Pero a diferencia de los Parisinos y turistas que murieron el viernes, nosotros dejamos entrar al monstruo hasta la cocina y les dimos las llaves de nuestra vida. Votamos por ellos, ¿recuerdan? Les dimos el poder.
El único pecado de estos parisinos fue salir un viernes en la noche. Por una copa, un concierto, un partido de futbol, una cena, o una caminata nocturna.
¡Claro que duele! Y leo comentarios de reproche: ¿porqué rezas por Paris? ¿Y México qué? ¿y Líbano? ¿Y el resto del mundo?
Qué corta memoria tenemos, mexicanos. Hace ni siquiera un mes el mundo entero rezaba porque el huracán Patricia no nos hiciera daño. ¿Ya se les olvidó? ¡Y qué chingones nos sentimos cuando no hubo daño, vino el peligro y se fue, y todo el mundo estuvo atento sosteniendo la mano de México, listo para ayuda si era necesario y no entendimos nada.
En la tragedia de los 43 (que no fue una secta religiosa, sino nuestro propio gobierno matando niños, gobierno que NOSOTROS, por cierto, elegimos y no hemos sacado del poder. Por el que votamos, y nos sigue jodiendo todos los días). Los 43 fueron nuestra culpa. SON nuestra culpa. Nosotros lo permitimos. Lo seguimos permitiendo. Los muertos en Paris no tenían la culpa del fanatismo de unos locos terroristas.
El mundo entero mostró solidaridad. Lloró con nosotros, tomaron las calles para decirnos que no estábamos solos, y de igual forma en Francia, en Alemania, en Dinamarca, en África, en Argentina, en España, les faltaban los 43.
¡Ah! Pero somos soberbios, y esta tragedia del viernes en la noche, desgraciadamente sacó lo peor de nosotros.
A todos los que repudiaron el apoyo y dolor que mostramos ante las atrocidades cometidas este viernes 13 en contra de la ciudad de luz, sólo les recuerdo: el mal solo avanza cuando el buen hombre decide no hacer nada.
Parecen no entender que las desgracias son las mismas, en París, Líbano, Siria, Irak, China, Venezuela o México.
No odies a quien llora por Paris. Llora con ellos. Si vas a odiar, a repudiar a alguien, odia al asesino, no te burles de la víctima, ni le reproches a la gente su duelo, no es justo.
El mal anda suelto, y necesitamos del corazón de todos los hombres y mujeres buenos para detenerlo.

Desde Sus Trazos Rojos



Una divertida historia de Amor, de Desenlace Sorprendente

Clara es torpe, rara, talentosa y libre. Ama dibujar. Eddy es un estúpido héroe, Javier es un escritor atrapado en su pasado y Chris, "la Roja", una bella mujer de salvajes ojos color esmeralda.

Ahora deben encontrarse para crear, más allá de sus fantasmas, una obra de arte de color rojo. 

Esta es su historia...


Adquiérelo aquí:


" Lo que algunos interpretaban como un talento especial, otros lo llamarían manía, o un desorden compulsivo. Algo así como cuando los niños hacen bolitas de papel, o se muerden el labio, o se chupan el dedo, o no sueltan su mantita o peluche que los acompaña y les da seguridad, de la misma manera , yo dibujaba. Sin lápices, ni crayolas, con lo que fuera.  Aún lo hago. Ya no es motivo de fiestas y aplausos, quizás ahora, a mi edad adulta, es más normal que alguien haga garabatos con coherencia y forma; para mí siguen siendo dibujos, pero ahora son más sofisticados, tienen técnicas, materiales, texturas, llevo ya una vida experimentando con ellos y a fuerza de respirar, te vuelves un experto en vivir, invariablemente…"


El amor debe ser infinito.  Y si es así, ¿Cómo puede la muerte quebrarlo? 



Habría que preguntarle a los fantasmas de esta historia, qué opinan de lo que hay más allá del  amor cuando los protagonistas "colapsan" inevitablemente.



Blue Moon for the Soul

La luna azul, callada con su nuevo color, me miraba.
Quizás era su presunción, o esa melancolía amorosa que hace tanto tiempo no padezco, pero la prefería roja e imperfecta vibrando allá, a lo lejos, en la oscuridad de la noche, justo antes del suceso.
Pero bueno, era azul. Su luz se colaba entre las persianas de manera objetiva. No le importaba que su permanencia fuera etérea o le diera un tinte triste al "bip-bip-bip" de la máquina pegada a la cama.
El monitor mostraba la gráfica ya conocida gracias a los innumerables programas y películas de doctores y hospitales que hemos visto desde pequeños.
- Nunca he visto uno real. - Pensé. Y aún con el sonido conectado y percibiendo la atrevida luz azul por la ventana, seguía sin ser mentira. Son de esas cosas que sólo imaginas ver a través de una pantalla... y aún ahora que el consabido "bip-bip-bip" real, se hacía presente, yo no podía mirar el monitor.
En realidad la luna desentonaba azul. Como ella, el último día que la vi antes de que sonaran las llantas en el pavimento. El recuerdo es vago. Debía de serlo. La vida como la conocía se desvaneció en un parpadeo. Algo drástico debía de haber pasado si ahora la luz de la noche colándose en la ventana era terriblemente azul.
Yo recordaba una noche hermosa. La luna, roja, roja e imperfecta, como aquel dolor que yo traía.
La luna roja e imperfecta, el impacto y la nada.
La noche era hermosa entonces.
Hoy... es azul.

Amor Plutónico

Plutón siempre mira a Caronte. 

Caronte es "su luna", pero es tan grande en relación a Plutón, que casi son del mismo tamaño. Esto hace que su relación gravitacional sea codependiente. 
Siempre se muestran la misma faceta.

Los dos siempre se miran a los ojos, no conocen otra cara del otro. 

Plutón le muestra su mejor rostro, y el resto del sistema solar, desde lejos, evalúa si se merece el nombre de "planeta" o es sólo un asteroide más.

A Plutón y a Caronte no puede importarles menos lo que piense el resto del universo. Ellos se miran. Y todos los días, sin que los veamos, Plutón le entrega su corazón.


EL LIENZO


Escasas palabras sobran para describir esa historia que dibujamos juntos…  las imágenes difusas se van perdiendo en aquel lienzo que se conserva intacto en el diván del ayer, por las noches las tormentas temporales suelen intentar darle vida nuevamente pues se resiste a permanecer olvidado, abandonado a la quietud donde nadie ha sabido plasmar aquellas historias entrelazadas…


El viento se fuga cual preso sentenciado y logra dar con él, su suave presencia lo hace levitar y le da soplos de vida, parece que despierta pues aquellas imágenes intentan nuevamente volverse realidad, desean salir de su cautiverio, cambian su quietud por unas delirantes caricias que lo hacen ondear, y con ello el vano intento de acercarse su amante, a los pinceles, a la paleta de colores más vivos y brillantes que nunca… pero no le alcanza…


Así en reposo ve sus amaneceres, disfruta su sol, el atardecer, y abre su textura para esperar en silencio nuevas pinceladas que le devuelvan su esencia… la esencia de su ser.

O. Áhyos

Las escaleras

Hace mucho tiempo que no te escribía.

Sí, a ti. A ti de tantos nombres.

Me he quedado en los sonidos tenues del tatuaje indeleble. El mundo estalla. No es novedad, el mundo siempre estalla. A veces un poco de manera más delirante que otras. Algunas veces indigna, otras, aterroriza. Hoy, el único efecto que causa en mí es la resignación ante el sonido de la inevitabilidad.

Hoy traducirán a 16 idiomas una revista que propaga odio e intolerancia.
Es el resultado de una matanza atroz, donde el victimario ha puesto en el mundo el pretexto perfecto para despreciar sus creencias y propagar más odio. No fue solo la sangre de los caricaturistas el precio que se pagó en ese atentado, si no el odio irracional de una muchedumbre con antorchas prestos, furiosos a incendiar al monstruo.

¿Y yo? Hago un rompecabezas. Y curiosamente el universo entero parece cobrar sentido mientras intento encontrarle pies y cabeza al caos.

Así de loco es el mundo. Así de absurdo. Contigo en otro lado, con otro alguien, sin la tinta y la piel que nos hace nuestros, y a la vez, ajenos y nunca propios.

No te diré que te extraño. Hay palabras que entre tú y yo ya han perdido todo significado. El hola, el adiós, el tal vez, la certeza, el odio, el amor, la indiferencia. Ya ni siquiera nuestra mutua amante nos une sin celo. Es ella la primera que nos enfrenta, que nos corroe, que nos juzga, que nos separa... ella la que siempre nos unió. La que hoy te mira a los ojos, y altiva nos dice del otro: no es tuya, nunca lo fue.

¿Por qué te escribo hoy? Porque leí algo de alguien, que no eres tú pero siempre lo fuiste, y me embargó la tristeza. Una historia de amor, como tantas otras. "Los observadores no somos protagonistas", me repito. Leí en ellos las historias inacabadas de sueños alternativos. Los tú y yo en espera. Las ideas de cosas que nunca fueron.

Al perdernos tantas veces, cualquiera pensaría que vivimos en un laberinto, pero no era así. Estamos en esas interminables escaleras, infinitas, imposibles, que desafían toda lógica y a la vez, son geométricamente perfectas y absurdas.
Tú y yo nos cruzamos tantas veces allí, como nos desencontramos. Porque nuestros caminos así son. Estamos hechos de cada trozo de ser que nos hace tocarnos, irnos, no mirarnos, sabernos, condenarnos, pero jamás vivirnos. Nunca supimos darnos piel. Nunca trascendimos a las letras, nunca como debió de ser. No lo que se merecía. Los dioses nos condenaron a no ser.

Hace mucho que no te escribo, dije que ya no lo haría.  Sí, a ti te hablo. A esa mujer extraña que me mira dudosa del espejo...

LA SOMBRA




Tanto he querido escapar que ahora ya soy parte de mi propia sombra. Esa que se asoma acechando las peores pesadillas, esos luminosos sueños que se deshacen en nuestras alas caídas cada vez más.

No tiene sentido. Todo tomaría rumbo de empezar por el principio, pero no es nada fácil. Todo empieza, como siempre con ella. Una ella que nunca supe tocar sin romper, o besar sin comerla a besos. Una ella que me retaba con la mirada cantándome el nunca mientras bebía de mi sangre como si de eso dependiera su vida.

Sí... mi sangre. No con esa mierda de vampiros que se puso de moda entre los adolescentes, tampoco con toda la parafernalia draconiana de  la tradición Europea. Ella bebiendo de mi sangre, porque no le es suficiente  que la habite desesperadamente, con cuerpo, alma y mente. Porque si pudiera me comería. Ella. Mi hermosa ella del deseo permanente que me pierde entre sus uñas rojas y el andar de sus afilados tacones, bebiéndome.

La ella de mi sombra. La ella que evitó mi muerte tantas veces, traicionando su cuerpo al entregarlo al mío. La ella, de quien, por cierto, también quiero escapar.  Con las sombras eso pasa.  Te tienden trampas. Normalmente te enamoras de ellas a través de los matices, las texturas... y la luz.  Cuando la sombra ha crecido lo suficiente en ti, ya es demasiado tarde. Ya eres carne y hueso, y mirada y promesa; casi siempre mentira. Allí las luces ya no son, y sólo quedas tú, o la sombra de lo que fuiste.

No estaba consciente de todo el daño. Al menos no hasta ahora. Aún podría, o debería tener oportunidad de escapar. Quizás, antes de perder completamente la dimensión del yo, de olvidarme que aún era un individuo, y que las obtusas luces de fuera no deberían dimensionarme y darme realidad. Sé que se avecina una decisión.

Entra un poco de luz por aquella rendija. Me he acostumbrado a ver embelesado los raquíticos rayos del sol que se cuelan a mi penumbra. Siempre, quizás sólo por tradición, les temo un poco. No dejo que me toquen. Quizás imagino que me volverán cenizas, como los románticos antiguos de mis antepasados aseguraban que pasaba, tal vez simplemente temo averiguar si las leyendas  de antaño son ciertas. En mi condición, es una crueldad infinita dejarme aquí, imagino que esa era la intención inicial del enemigo. No tengo manera de saberlo. Asumo que mis captores, todos, murieron el día que se abrieron las entrañas de la tierra. No he vuelto a escucharlos gemir de miedo tras las paredes, ni he olfateado el desagradable olor que de ellos se desprende. Se fueron dejando un paradisiaco vacío donde antes reptaba su humanidad.

Imagino que debo creer que ya estoy solo. Que me dejaron aquí por eternidades, para que un día muera, o por aburrimiento, decida retar a la luz y a las sombras de una buena vez.

Sonará masoquista,  pero ya no lo veo como un gran castigo. He aprendido a conocer cada rincón de este viejo pozo. Agradezco cada grieta, cada pequeña piedra saliente de la pared, que, aunque mohosa y verde, me refugia de la luz y el calor de mi superstición mayor.

No supe bien cuándo me convertí en sombra. Cuándo dejé de ambicionar su sangre cuando sentía sus labios y dientes hincarse en mi carne. Cuándo olvidé que las ratas, perros, insectos,  y los hombres y mujeres tienen las mismas propiedades alimenticias para alguien de mi condición.

Aún, irónicamente, quiero escapar. Nada lo hace tan real como saberme sombra, más que luz.

La última vez que la vi, se quedó clavada en la memoria. Ella, como todas las pasiones que me rebelan ante la muerte, era un mal necesario.  Por alguna razón, el universo requería recordarme que seguía vivo... o pseudo-muerto, o como quiera que pueda llamársele a este limbo donde habito.

Ella fue la primera que me llamó monstruo. Lo hizo la primera vez que nos volvimos uno. Sé que su miedo era más por lo que se convertía en mis brazos, a lo que yo soy en realidad. Yo era un monstruo por mi capacidad de transformarla en esa atrocidad que se fundía conmigo. Si tuviera un poco de decencia o moralidad, también yo me aterraría de la manera descarada en la que volvíamos al alma animal y nos fusionábamos violenta  e impacientemente. Dejando sus alas, su luz, su Dios, y toda su maldita religión en ridículo. Eso es demasiado para un ángel al que le fue negado el libre albedrío.

Su luz me atrajo como mosca a la miel. Fue esa misma luz inmaculada que me volvió sombra.  Y como sombra, penetré sus recovecos, haciendo de ella mi casa, mi puta, mi ciudad, mi cantina y mi abrevadero. La sed, a partir de ella, no se sació jamás.  Mis captores la amaban, creían librarla de un infierno y lo que hicieron fue condenar su pesadilla. Ella no supo dejarme ya. Arrasó con las entrañas de la tierra, pero no supo dejarme, ni beberme todos los días y noches de su muerte. Su luz se fue apagando cada día más. Hasta que de ella no quedó nada, más que mi sombra.

Hoy puedo escapar. Ha habido otro violento temblor en las entrañas de la tierra, la lava ardiente ha vuelto aparecer en los rincones del pozo. Se ha formado un túnel con una escalinata posible, con mucha imaginación. Si soy paciente, y espero, y calculo bien las horas para evitar los rayos infinitos de fuego, podré salir de aquí. No sé qué mundo queda allá afuera. Llevo demasiado tiempo encerrado en el centro de la tierra. Me pregunto si más allá de este lugar, habrá más sombras, como yo, esperando conocer este nuevo mundo.


Pronto lo sabré.

Escenario...

Nací libre sobre la pasajera ola del viento que me arrulló en sus vuelos.
Viajé con ellos sintiendo los frescos amaneceres, las cálidas tardes.
Diversos aromas logré conocer, dulces y suaves, firmes y profundos,



Pude observar la magia de sus colores, brillantes, fugaces, satinados y desvanecidos,
Todos en un conjunto de armónica belleza, tan cerca y tan distante,
Como el horizonte y la imaginación lo pueden permitir…

Así de hermosa como el Edén soñado fue mi primavera,
Entre piedras de río, tierra de cultivo, selva tropical y
playas vírgenes que se perdían entre la bruma y la niebla…



Los cantos alegres y bohemios que seguían el sonar de las cuerdas,
Las palmas y los bailes que sobre la arena dibujaban huellas de rítmicos anhelos.
Deseos de amor y pasión que brotaban en las miradas perdidas de los danzantes,

Fue ahí donde aprendimos a volar, tejiendo nuestras propias alas.
Impulsando nuestros sueños y tropezando nuestras realidades,
No fue fácil, pero el escenario majestuoso, lo valió todo…


O. Ahyos.

La despedida del Gabo


Nos teníamos tan callados los olvidos, que el día que nos los dijimos no parecían verdaderos.
Narraban una historia que no nos pertenecía. Que reflejaba agujeros de pensamiento, de ideas, de expectativas.

- Eres experta en decir adiós.- Te burlaste tristemente. Tu tristeza era estacional, pero en realidad eras feliz. Tenías una fantástica novia nueva, muchas admiradoras, y pasabas por un  prolífico momento de éxtasis literario. Todo iba bien para ti.
De la misma manera, todo en ti ahora me parecía una triste mofa. ¿Cómo te atrevías a no ser al menos, un poquito miserable por haberme perdido?

El drama del encuentro era doloroso. Me habías recibido feliz, cariñoso, libre y sin máscaras. Pero fue sólo un parpadeo, hasta que te cayó el veinte que era yo. Entonces vino el sabor amargo. Ese desagradable vestigio del sabor de un recuerdo trágico.

Volvió la pesadilla oscura que dejaron todos nuestros besos frustrados, la distancia y los sueños de lo que nunca fue.  Quedó el monstruo de lo que ya no pudimos ser más.

- Perdona que no preste atención... me dijiste en medio de la tormenta. ¿Sabes que murió Marquez?

Y mi mente entonces viajó a Macondo. Era un noticia devastadora. La muerte de un genio siempre deja un mundo mucho más gris y vacío.

"Hoy también hace muchos años, murió Sor Juana", te dije, sin decir.  - "Ella también, lo cambió todo."

Y pensé en la Hojarasca, y mi viaje con el Gabo. Viaje que reconozco, fue mucho más accidentado de lo necesario. Viaje que todo el que se precia de disfrutar la lectura, ha hecho de distinta manera, generalmente, de manera muy personal.

- Mi madre me ha nombrado en honor a él. - Me dices con una voz quebrada. No encuentro en mi ser nada más que empatía. Te acaban de avisar de la muerte de un amigo querido, de un hermano, de tu padre, de tu hijo. Como amante y estudioso de la literatura y como habitante del mundo el hoy queda más vacío y más triste sin un Gabo de letra absoluta, tenaz e ingeniosa.

Y yo quiero abrazarte. Pero ya no hacemos eso. Y no es sólo el Premio Nobel de Literatura el que muere. Morimos tú y yo. Y cualquier pasado que nos haya enlazado. Mi tragedia es mucho más personal que la tuya. Gabo te duele mucho más que yo, infinitamente más. Eso le agrega un tinte todavía más masoquista a continuar con la conversación.

- Habían sacado de circulación de algunas cadenas su nuevo libro, ahora se venderá como pan caliente.- Fue lo único que atiné a decirte. Era completamente inapropiado. Yo lo sabía. Tenía, era necesario, darte mi rostro más frío.
El superficial, el apático, el comercial.
Por el que no dabas ni un comino. Si iba a saltar al vacío de tu indiferencia, lo iba a hacer en grande y con conciencia propia, no esforzándome para que me reconocieras tuya.

Así que obvié tu dolor. Y continué el monólogo. No te interesaba lo que habría de decirte, y en realidad, no esperaba mucho de ti tras decir lo que pensaba.  Es más... tanto esperé este encuentro que cuando llegó, ya no disponía de muchas razones o explicaciones que dar o recibir. Quería terminarlo todo y desaparecer.

Ya había dicho lo que necesitaba que escucharas: me valen una mierda poética tus lagrimones por un tipo al que ni conociste, al que ni en sueño te parecerás...

Yo, claro,  no quería decirte eso. Yo quería decirte que, como siempre sentía en tu piel, igual que tú sentías. Y mis lágrimas de nuevo, eran las tuyas. Quería decirte que no me parecía casualidad que tu madre hubiera honrado al colombiano nombrándote como a él. y que quizás con eso, te había marcado. Que en ti percibía esas letras que reconocía inmortales...
Pero no lo dije. Mi opinión no valía de mucho, de todas formas.

El Gabo me dolía.  Más, por todas esas historias que nunca escribió.

Y así también, me despedí. Te dejé rumiar tu duelo, y me fui a vivir el mío.

Cada quien se despide de sus genios a su manera.

Siempre me dolerán nuestras historias, ésas, que en mí ya nunca escribiras.


@AlasEnVuelo
dibujos cortesía de @HistCotidianas